From the Diocese of Orange/ De la Diócesis de Orange

Aug 2, 2018

Posture Change during the Eucharistic Prayer (begins last weekend of August)

      From time to time it is worthwhile to examine why we do the things we do. This is especially true for us Catholics who wish to show proper reverence and awe for the Most Holy Eucharist. We know that what we do at Sacred Liturgy forms us, and others who observe us, in ways that sometimes supersedes words! This is especially true with bodily postures. . .

 In order to foster a sense of awe and gratitude for the gift of the Eucharist, Bishop Vann has asked that we make a change in our posture during the latter part of the Eucharistic Prayer. Currently we stand from the Great Amen until after receiving Holy Communion. The faithful are now asked to start kneeling after the Lamb of God (Agnus Dei) in awe and veneration of what is taking place on the Altar of Sacrifice. This change is to be implemented in parishes by the last Sunday in August and will help us to prepare ourselves spiritually for the dedication of our Cathedral, where this posture change will become normative.

There are occasions when this posture won’t be possible, such as when an individual is prevented by ill health, or for reasons of lack of space, of the large number of people present, or for another reasonable cause. It might not be possible in our communities that are worshipping in temporary Worships Spaces that don’t enjoy the use of kneelers. However, we can all enjoy a heightened awareness and attentiveness to the sacred action. Through our increase mindfulness of “doing things differently,” this change in posture will hopefully help us become more conscious and intentional about our sense of reverence and awe of Jesus’ Body and Blood.

This posture change is in keeping with the directives that we have been given in the General Instruction to the Roman Missal (GIRM), which is the “instruction manual” for how we celebrate Mass. The directives in the GIRM give us both universal norms for the Roman Catholic Church as well as “particular law” for the United States. It also gives authority to a Diocesan Bishop to establish norms for the benefit and well-being of the faithful for his particular diocese, which may vary from the surrounding dioceses and change over time. Our gestures and postures help to bring about a unity as we all do things the same way at the same time. It also helps to make clear the meanings of different parts of the Mass and fosters our participation in our Sacred Liturgy. Let all that we do help us enter into our prayer and worship to bring about our sanctification and that of our world.


 Cambio de Postura durante la Plegaria Eucarística (comenzando el 25 y 26 de Agosto]

De vez en cuando vale la pena examinar por qué hacemos las cosas que hacemos. Esto es especialmente cierto para nosotros, los católicos, quienes deseamos mostrar la debida reverencia y respeto por la Santísima Eucaristía. Sabemos que lo que hacemos en la Sagrada Liturgia nos forma a nosotros, y a aquellos que nos observan ¡Y muchas veces de modo que esta experiencia sustituye a las palabras! Esto es innegable; especialmente con la expresión de las posturas corporales. . .

Con el fin de ayudar a fomentar un sentido de respeto y gratitud por el don de la Eucaristía, el Obispo Vann ha pedido que cambiemos nuestra postura durante la última parte de la Plegaria Eucarística. Actualmente nos ponemos de pie desde el Gran Amén y hasta después de recibir la Sagrada Comunión  Ahora, el Obispo Vann, les pide a los fieles que se arrodillen después del Cordero de Dios (Agnus Dei), en admiración y veneración por lo que acontece en el Altar del Sacrificio. Este cambio se implementará en todas las parroquias a partir del último domingo de agosto y nos ayudará a prepararnos espiritualmente para la dedicación de nuestra Catedral, donde este cambio de postura será normativo.

Hay ocasiones en que esta postura no será posible, como cuando una persona se ve impedida por alguna enfermedad, o cuando hay de falta de espacio, o que hay una gran cantidad de personas presentes, o cualquiera otra causa razonable. También, puede que esto no sea posible dentro de nuestras comunidades con espacios de culto temporales, los cuales no tienen reclinatorios disponibles. Sin embargo, todos podemos disfrutar de una mayor conciencia y atención a la acción sagrada. El “hacer las cosas algo diferente” demanda nuestra atención, y por consecuencia este cambio en la postura nos ayudará a ser más conscientes e intencionales sobre nuestro sentido de reverencia y respeto por el Cuerpo y la Sangre de Jesús.

Este cambio de postura está de acuerdo con las directivas que se nos da la Instrucción General del Misal Romano (IGMR), que es el "manual de instrucciones" de cómo debemos celebrar la Misa. Las directrices en el IGMR nos dan las normas universales para la Iglesia Católica Romana, así como "ley particular" para los Estados Unidos. Al mismo tiempo, el IGMR le da autoridad a un Obispo Diocesano para establecer normas para el beneficio y el bienestar de los fieles en su diócesis particular, las cuales pueden variar de las diócesis vecinas y las cuales pueden cambiar al pasar del tiempo. Nuestros gestos y posturas ayudan a lograr unidad entre los fieles, ya que todos hacemos las cosas de la misma manera y al mismo tiempo. También nos ayuda a clarificar los significados de las diferentes partes de la Misa y fomenta nuestra participación en la Sagrada Liturgia. Que todo lo que hacemos nos ayude a entrar en oración y adoración para lograr nuestra santificación y la del mundo entero.